¡Qué días nos esperan! Para los fervientes seguidores, también denominados frikis, de los fastos reales ha llegado el planazo del año: encerrarnos en casa y sintonizar la BBC, las veinticuatro horas del día. El momento que la Casa Real inglesa lleva anunciando a bombo y platillo ha llegado. De hecho, llegó ayer, con la primera jornada de celebraciones del jubileo de Isabel II, la eterna. No sé si pasará a la historia así, pero la soberana británica ya puede presumir de ser la monarca más longeva de su país y la tercera del mundo (superada solo por Luis XIV de Francia y Bhumibol de Tailandia). En su defensa, diremos que en el pódium es la única viva. La cosa es que ayer empezaron las celebraciones que conmemoran los 70 años (que se dice pronto) que Isabel II lleva luciendo la corona inglesa (que por cierto pesa tanto como la estrella de la Pantoja). Ayer daban el dato: el 84% de la población británica aprueba el reinado de Isabel II. Dicho dato se vio reflejado en la multitudinaria expectación que causó ayer, la gran aparición de la reina de Inglaterra. En el ya emblemático balcón de Buckingham, los Windsor posaban sonrientes y disimuladamente frívolos ante los gritos de "¡viva la Reina!".
CRÓNICA DE UN DÍA MEMORABLE
A las 10 de la mañana, Londres comenzaba a iluminarse e incluso colorearse de rojo, blanco y rojo para aguardar el saludo central de la Reina. Mientras multitudinarias tropas comenzaban a desfilar por la calle que lleva a la residencia oficial de los Windsor, los carruajes empezaban a llegar. El Trooping the Colour (el desfile que protagoniza el Ejército británico) fue "presidido" por Carlos, Ana y Guillermo; los dos hijos mayores de la Reina y el nieto de ésta, respectivamente. Ellos fueron los encargados de pasar revista a las tropas, acto que hasta hace bien poco era tarea de la soberana. En coches de caballos llegaban en resto de integrantes de la familia: Eduardo, con su respectivo séquito; mientras Camilla y Kate, con sus hijos, saludaban desde un elegante carruaje negro. Por cierto, el príncipe Louis, hijo menor de Guillermo y Kate, es mi favorito. Con la naturalidad que le otorgan sus escasos e inocentes cuatro años fue el políticamente incorrecto del saludo.
Uno de los momentos más esperados de la jornada fue la aparición de la Reina. Isabel II, que lleva varios meses con notables problemas físicos y había reducido considerablemente su agenda. Incluso, llegó a preocupar a su pueblo cuando no acudió a la apertura del parlamento (acto al que no faltaba nunca) y al cuál tuvo que acudir su hijo Carlos. Al igual que varias voces, coincido en que la Reina nunca abdicará. No nació para reina, pero sí le "cogieron" a tiempo para educarla como tal. Lleva su cargo y a su pueblo en la sangre y no va a dejarlo abandonado, tan fácilmente, en manos de su hijo (esto ya es cosecha propia). Viviremos una pausada transición, a la cual también se le puede llamar (aunque con muchas comas) regencia.
La cosa es que Isabel II apareció con el mismo traje con el que, el pasado 25 de mayo, se fotografió en el castillo de Windsor. Con un atuendo azul pastel, sombrero a juego, gafas de sol en su segunda aparición y bastón en mano. Isabel II pisó el balcón de su anterior palacio en dos ocasiones. Primero, junto a su inseparable primo, el duque de Kent. Después; y después, junto a la Familia Real al completo. No su familia, sino la Familia Real, la institucional. Su nieto Harry y su esposa, Meghan, pasan en Londres estos cuatro días festivos, pero no han salido a saludar (sí se les ha pillado en un balcón junto al resto de la familia). Tampoco el "hijísimo" Andrés, que polémicas y asquerosidades aparte, ha sido expulsado del balcón. Casualmente, estos días ha pillado el Covid...
LO QUE SE VIENE
Con varios días de fiesta nacional, que algunos han hilado con un puente, Inglaterra homenajeará a su carismática soberana. Ayer lo hizo con este particular despliegue, ya mítico; pero esto no acaba aquí. Aunque, ayer, mientras la Reina encendía un enorme juego de luces que decoraba el castillo de Windsor; el palacio de Buckingham anunció que la reina Isabel II "estaba indispuesta" y no asistiría a la celebración anglicana, de carácter privado, hoy en la catedral de San Pablo. El resto de la familia sí congregará, esta vez, al completo.¡Qué fotones se vienen! Por otro lado, el sábado, Inglaterra se musicalizará con grandes nombres como Queen, Duran Duran, Diana Ross o Ed Sheeran, que prestarán su voz a Su Majestad para deleitarle con un emotivo recital que, seguro, con esos nombres, pasará a la historia. Aunque por mucho que se intenten sumar, Isabel II ya es parte de mi historia.
Foto: Gtres.
