Camila Parker Bowles: la mala de la película será reina consorte

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Camilla Parker Bowles es de lo mejorcito que tiene ahora la monarquía inglesa. Todo el empeño de la institución por mitificar la figura de la duquesa de Cornualles ha dado sus frutos. Indudablemente, esto no hubiese sido posible sin el esfuerzo de la propia Camilla, que ha tenido que soportar todo tipo de desprecios y desplantes porque, durante muchos años, ha sido repudiada tanto por la institución, como por la sociedad. Diana era la gran victima y Camilla, la verdugo. Carlos deambulaba entre medias porque tenía justificación: no era feliz con Diana y Camilla le había embrujado, porque era una trepa caprichosa que solo quería poder y hacer daño. Pues bien, todo eso parece haber quedado atrás. Isabel II ha hecho público su deseo de que Camilla obtenga el título de Reina consorte, cuando su hijo Carlos sea proclamado rey de Inglaterra. Esta decisión marca un antes y un después en la historia de los Windsor, lo cual quiere decir que aceptan a Camilla no solo como una más de la familia, sino como ejemplo y referente que se puede poner al mando del trono británico. 

Camilla: la mala que, en el fondo, no era tan mala

Pero todavía seguimos echando las culpas a Camilla Parker Bowels por "entrometerse" en el idílico (que de idílico nunca tuvo nada) matrimonio de Carlos y Diana. Creo que es importante aclarar dos cuestiones, que, aunque no exculpan al príncipe de Gales, sí es necesario que se sepan. Carlos y Camilla acudieron desde el primer momento ante la Reina para legalizar su unión. Pero había dos problemas: Camilla no era ni virgen ni anglicana, sino católica. Isabel II no podía permitir, como máxima representante de la Iglesia anglicana, que su hijo, futuro Rey, estuviese casado con una católica (ni con una no virgen). La Casa real quería una pulcra, una santa a la que pudieran manejar, fuese guapa y posase bien en las fotos. Ahh, y diese hijos. Sí, esto es muy machista y deja a la mujer como un mero objeto, pero es la realidad de las monarquías. Las consortes no tienen ningún papel constitucional. Todo depende de la relevancia que les quiera dar su padre, marido o hermano. 

Por otro lado, también hay que aclarar que Camilla y su anterior marido, Andrew Parker Bowels, mantenían una relación abierta. Esto quiere decir que, según el pacto que ambos establecieron, podían tener las parejas, líos o romances que considerasen oportunas. Por lo tanto, el único que hizo mal las cosas fue Carlos, porque Camila había puesto al corriente a su entonces esposo, igual que él había hecho. Carlos debía haber dejado las cosas claras a Diana, y no mentirle en su inicio como pareja. Las cosas hubiesen sido mucho más sencillas. Quién sabe si Diana podía haber llevado mejor la relación e incluso, aún con el devenir de las circunstancias, hubiesen seguido casados... Pero todo esto son suposiciones. A lo que me refiero es que Camilla no fue desleal a su marido ni fue la culpable de la ruptura de Carlos y Diana, porque ese matrimonio jamás estuvo unido. 

Para la desgracia de muchos, Carlos y Camilla pudieron casarse, eso sí, por lo civil. Lo hicieron en 2005, en una boda autorizada por la matriarca, Isabel II. Desde entonces, como ya estaban casados, la cosa cambió, y mucho. Camilla debía conseguir la aceptación por parte del pueblo británico y los Windsor, se empeñaron en realzar la figura a la que otorgaron el ducado de Cornualles. Por eso, tal y como hicieron años después, Camilla empezó a frecuentar actos con Isabel II, siempre amada por los británicos. Ver a suegra-nuera en actos públicos, llevándose tan bien y ver a Camilla interesándose por la monarquía dio buena espina al pueblo inglés que, poco a poco, ha ido aceptando a la que ahora, por expresa petición de la Reina, será la futura monarca consorte. 

Camilla es ahora la integrante de la familia que mejor desempeña su papel

Con una significativa diferencia, Camilla es una de las integrantes de la familia real inglesa que mejor está desempeñando su papel como miembro de la familia real. Es una de las más inteligentes, concienciadas, implicadas y revolucionarias de la familia. Apasionada de las artes, destacando muy especialmente la pintura y la danza, Camilla dirige varias asociaciones, sin ánimo de lucro, referentes a las bellas artes. Defensora tenaz de los derechos de los animales y la moda, la duquesa también ha sido fiel defensora de estas dos causas, que aparentemente, nada o muy poco tienen que ver. No obstante, una de las cuestiones más relevantes de su trabajo real es su implicación con el feminismo, la trata de mujeres y la violencia de género. Muy pocas personas reales muestran tal valentía al mostrarse simpatizantes de este tipo de asociaciones que desgraciadamente se politizan. Me parece que siendo una de las royals más relevantes, culturalmente hablando, merece un hueco más notorio y no el desprecio que hoy seguimos emitiéndole.