Alatzne Mateos: “Soy una tía super sencilla y no quiero ir más allá. He vivido la experiencia y ya”

Blog Iker Elduayen. Entrevista a Alatzne Mateos de 'Secret Story'. Alatzne Mateos: “Soy una tía super sencilla y no quiero ir más allá. He vivido la experiencia y ya”

Para muchos es la ganadora moral de Secret Story. Así se lo hicieron saber colaboradores habituales como Jorge Pérez o Cristina Porta. Incluso Lydia Lozano fue eufórica a su camerino, cuando salió de la casa de Guadalix, para mostrarle su apoyo. Dirigentes y mandatarios, tanto del programa como de la cadena, mostraron un enorme agradecimiento por el concurso que había hecho, porque “dio un 300%” y también miles de anónimos que nunca entendieron su temprana expulsión. “Cuando salí me hicieron ver que la ganadora moral de un concurso jamás se alzaría con el maletín” confiesa Alatzne Mateos dos meses después del final del reality de Telecinco.

No sé por qué, pero según iba a su casa, me venían a la cabeza diversos personajes almodovarianos (puede que el Piensa en mí que sonaba en Spotify tuviese algo que ver). Curiosidades de la vida hacen que una de las primeras respuestas que me da la de Zumárraga es que ellos (los encargados de talent) le dijeron que “le veían una chica super Almodóvar”. Desde luego, la casi hora y cuarto que estuvimos charlando daría al director manchego páginas y páginas para su próximo guion. Principalmente, podría basarse en la línea de la vida que protagonizó la técnica sanitaria. Esa que hizo llorar a Toñi Moreno y cuyas lágrimas recogieron diversos titulares de los medios de comunicación. “No creo que haya tenido una vida al uso. En la línea de la vida he contado lo que quería contar, porque quería hacer visibles una serie de cosas que para mí eran importantes y estoy orgullosa con el resultado, porque tenía miedo de que se malinterpretasen”.

Todavía hoy se pregunta por qué unos contaron su vida y otros no. Recalca el cómo gestiona el programa ese momento tan emotivo. “Te avisan a ti sola y no puedes decírselo a ninguno de tus compañeros. Te llevan al cubo y te dicen que te pongas guapa porque vas a hacer tu línea. No sé ni como la hice porque te plantan delante de una pizarra para que dibujes tu vida. Fui añadiendo picos y alguna palabra porque luego la tenía que explicar”. Ahora, además de toda su selecta biografía, puede añadir otra explicación: el haber sido una decisiva participante del primer Secret Story de anónimos.

¿En qué momento se te ocurre presentarte a un reality?

Es que todo fue pura casualidad. Estaba sentada en el sofá y vi en el móvil que se hacía un casting para Gran Hermano y lo rellené, pero por pasar el rato, sin ninguna pretensión. Pasaron dos meses y me llamaron para hacer otra prueba por Zoom. Luego me mandaron correos y whatsapps que yo ni abrí porque pasé totalmente del tema. Al final, insistieron y me llamaron para hacerme una entrevista personal. Me fui a Madrid y en esa primera toma de contacto, me lo pasé genial. Me hicieron ir un par de veces más, hasta que me dijeron que me habían cogido. Tiempo después, ya me comentaron que estaba dentro desde el primer día.

¿Estabas al día del mundo Telecinco?

Para nada. La verdad es que no me da nada de tiempo a ver la tele, solamente, lo típico que pones un rato y algo que te cuentan. Sí recuerdo haber visto el primer Gran Hermano, hace más de veinte años, pero ya. De hecho, cuando se emitió el Secret Story (el de los famosos), yo ya sabía que iba a entrar al próximo y mi madre me decía que lo viese, para que supiese cómo era la temática y el formato; pero trabajaba, llegaba muy tarde y me dormía. También te digo, que ya lo podría haber visto, porque hubiese aprendido mogollón de cosas.

¿Qué cosas?

Pues cómo va el formato, por ejemplo. Llega un momento en el que me doy cuenta de que la única anónima de la casa era yo. Todos se conocían entre ellos, porque se había encontrado en el medio: habían salido en películas, anuncios… Muchos ya habían hecho mil pruebas y bastantes programas. De ahí viene la famosa frase “¡Qué inocente soy!”. También me hubiese puesto al día en redes, porque según entré, me di cuenta de que todos controlaban muchísimo y yo no tenía ni idea. Me las tuvieron que hacer para entrar, porque me dijeron que debía tener redes. Tengo claro que, si hubiese visto algún programa similar, hubiese andado bastante más avispada. No me hubieran dado tantos bajones.

(A diferencia de otros formatos similares, Secret Story no reúne a sus participantes previo al inicio del programa. “Conocí a mis compañeros al mismo tiempo que todo el mundo". Por protocolo Covid tuvieron que estar aislados en la capital durante diez días. “Yo pedí poder hacer el encierro en mi casa. Les dije que, si me iba a Madrid y me encerraba diez días, me descomponía”. Afortunadamente para ella, le dejaron y le vinieron a buscar en una furgoneta blindada, para preservar su identidad a buen recaudo).

¿Cómo viviste las primeras semanas de concurso?

En líneas generales, me he sentido bastante sola, porque no he logrado conectar con nadie. La clave en este tipo de concursos es encontrar un mejor amigo y hacerte con él todo el programa. Pero enseguida me di cuenta de que no tenía nada en común con ninguno. En más de una ocasión he sentido que les daba pereza hablar conmigo y es tristísimo que te pase algo así.

En este tipo de realities. ¿hasta qué punto se intensifican las emociones?


Vives todo muy “a tope”. Es un concurso bastante más difícil de lo que la gente se cree, porque nadie se imagina por todas las fases que pasa tu mente. Te sientes muy solo, porque, aunque tengas que interactuar con la gente con la que convives, son 24 horas eternas. Estas super desconcertado, quieren que estés desorientado. Forma parte del juego.

¿Cómo se lleva el día a día en esa casa?

Los primeros días, miraba a mi alrededor y decía “¿qué cojones hago yo aquí?”. No hay una cámara que no te coja.

¿Hay cámaras por todos lados?

Sí. No hay esquina donde te pongas y no te cacen. Solo tienes el baño y la ducha, que pisabas cinco minutos de las 24 horas del día. La ducha era de cinco minutos contados y a mi nunca me tocó el agua caliente porque iba por tiempo y claro, se gastaba. La comida también era super desagradable. Comer fue la única cosa por la que no lloré, porque lloraba por todo (ríe).

¿Fue mejorando a medida que fueron pasando los días?

La primera semana es la que más pesa porque te pasas el día pensando en lo que has dejado fuera. Pensaba en Lolo (su perro); en mi familia, en mi padre y en todo lo que dejaba fuera. Pensaba en que, tal y como estaban las cosas, estar dentro de la casa era perder el tiempo. En la segunda semana ya la mente comienza a cambiar. Los psicólogos nos advirtieron que todo formaba parte del proceso de adaptación. De hecho, se me olvidaban muchísimas cosas. Quería hablar de cualquier cosa y no me acordaba de muchos datos. Y ya la tercera semana, la casa se convierte en tu hábitat, en tu mundo y ya no hay más.

Hay un punto determinante en tu concurso y es cuando te distancias de Rafa. A partir de ahí, todo cambia.


Rafa se dedica a la televisión, tenía el apoyo de todos los “mandamases” y, sobre todo, sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Me enfado con él porque va diciendo que le estoy acosando y que le agobio. Hizo entender que teníamos una relación tóxica y yo ahí flipé. Entendí esa amistad desde otro punto y no me salía ir detrás de él. El acabose resultó ser Nagore Robles, que entra con el propósito de que nosotros hagamos las paces, pero en vez de eso, se entrometió e hizo todo lo contrario.

¿Qué falló en esa relación?

Él no fue sincero conmigo. Yo siempre tuve la sensación de que le gustaba Carmen desde el primer momento. No fue capaz de decírmelo, aunque yo se lo preguntase. Si me lo hubiese dicho, yo me hubiese apartado, pero me lo tenía que haber contado. A partir de ahí, me di cuenta de que jugaba a dos bandas, porque tanto a Carmen como a mi nos decía lo mismo. Yo si siento que un colega me agobia, se lo digo con un tacto tremendo. Así que, figúrate en la televisión.

(Además de Nagore, Secret Story entró en la mecánica de traer cada semana a un famoso que conviviría con los concursantes un par de días. Rostros populares de la cadena, accedieron a alojarse en la casa de Guadalix para mover el avispero en la convivencia de los dieciséis anónimos. Celebrities como Belén Esteban, Isa Pantoja o Carmen Lomana pasaron varios días en la casa. Alatzne no pudo coincidir con la primera, porque la colaboradora de Sálvame entró días después de su expulsión, pero sí pudo conocer a Isa Pantoja y, sobre todo, a Carmen Lomana, con quien me confiesa haber forjado una bonita amistad. La socialité fue un apoyo para Mateos, que tuvo las palabras justas en los complicados momentos que vivió los días en los que coincidió con ella. De Nagore dice no querer hablar demasiado. “Entró a hundirme. Me dijo unas cosas tremendas y, a partir de ahí, me di cuenta de que me la estaba liando fuera”).

¿Cómo se recibían esas visitas del exterior?

Que entren desde fuera, desestabiliza bastante y figúrate si encima es para ponerte verde. Obviamente, se tenía información desde fuera, por lo que tenias que estar super atento a qué te decían y a cómo actuaban, porque era lo único que recibías del exterior.

¿Cómo se vivían las galas?

Odiaba los jueves. Me ponía super nerviosa, sobre todo porque no te enteras de cuándo hay gala. No eres consciente ni del día ni de la hora. Nosotros íbamos calculando sobre la marcha. Además, te ponían videos que muchos están todos editados y montados y te lo dice la que menos videos tenía. Yo procuraba no intervenir en nada porque no soy nada conflictiva. Encima eran los días en los que nominábamos.

Es verdad, ¿qué tal las nominaciones?


Pues mira, me hace gracia porque resulta que yo me llevaba bien con toda la casa, pero no sé cómo, siempre salía nominada. Preguntaba y todo el mundo me decía que no me había nominado. Iba al cubo y me decían: ¿no te parece raro que nadie te nomine y salir siempre? Pues es verdad.

Sorprende la forma en la que te echaron, porque fue bastante distinta al resto de tus compañeros.


¿Me lo sabes explicar tú? Yo no sé por qué. Pedí explicaciones y se excusaron con que la audiencia iba fatal y habían estado a punto de cancelar el programa dos veces. Nunca lo entendí, la verdad es que no quise preguntar más, pero sí me hubiese gustado despedirme igual que mis compañeros, porque creo que he hecho un muy buen concurso. He sido real y la realidad en concursantes ya es muy difícil de encontrar.

Mencionas la falta de audiencia. ¿Tú por qué crees que no ha funcionado?


Desde dentro se ha dicho que ha sido el peor en datos hasta la fecha. Han ido construyendo todo sobre la marcha, en función de lo que iban viendo. Añadían nominados, subían gente nueva… El final fue totalmente desvirtuado. En estos programas parece que solo funcionan las historias de amor y el griterío y eso han hecho.

¿Han fallado a la hora de dirigir el concurso?

Ha sido una edición bastante aburrida. Creo que el principal error ha sido la elección. Todavía no sé en qué se han basado. Han elegido a unas personas muy aburridas. Desde dentro, muchas veces, me preguntaba: ¿esto quién cojones lo ve? Realmente, no había de dónde sacar. No sé que se habrá visto, pero solo dormían, comían y cuando se encendían los focos funcionaban un poquito. Me dijeron que se nos eligió entre más de 70.000 personas. Sigo sin saber cuales fueron los criterios de selección.

(El caso es que esos mismos criterios hicieron que ella fuese una de las dieciséis elegidas para entrar a la casa de Secret Story. “Muchos fueron con un guion televisivo, porque montaban muchos pollos”. Sin embargo, su permanencia en el concurso fue siempre decisión del público, hasta que, en la séptima gala, con el 47% de los votos, Alatzne Mateos salía del reality. “Siempre dije que iba a estar hasta que la gente quisiera. Sabía que no iba a ganar, pero el público debía tomar la decisión” rememora. Recibió bien la expulsión y recreó la rapidez con la que te trasladan desde la célebre casa hasta Telecinco, que según calculó, está a unos 70 kilómetros: “En el coche me dijeron que había guerra en Ucrania y que la pandemia estaba mejor”. A su llegada al plató del programa, recibió halagos de todos los habituales opinadores, a excepción de la despiada crítica de Nagore Robles).

Una vez que sales, ¿qué pasa?

Antes de juntarte con tu familia, te obligan a reunirte con el psicólogo. Te prepara al mundo que te espera: el tema de la fama, las redes sociales, el boom que supone todo eso... Una vez “te sueltan” ya me pude juntar con mi prima, con la que pasé la noche, y la que me contó todo con un tacto espectacular. Lo primero que me dijo fue que me tranquilizase, porque no había dicho nada de lo que me pudiese arrepentir.

¿Te has querido ver?


No me he visto todavía, no sé lo que voy a ver, pero sé que he sido yo. Lo poco que veo son los videos que veo en redes sociales. Piensa que yo llegué hace dos o tres semanas, me asenté en casa y empecé a trabajar. Tampoco es que haya tenido tiempo de ponerme a ver el concurso. Pero lo tengo que ver, eso sí, el 24 horas no lo veré jamás.

Supongo que será difícil verse en televisión.


Yo ya es que he aprendido a aceptarme. Es una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en la vida. Nunca he querido mostrar más de lo que soy. Desde que lo conseguí, me siento super libre. Ser tú mismo te da toda la libertad del mundo. Es curioso porque en mi vida me siento super querida y en esa casa me he sentido super poco querida.

Y a partir de ahora, ¿qué?

No voy a volver a hacer un reality, soy la única de todos mis compañeros que no ha aceptado seguir en la tele. Me he dado cuenta de que no es mi medio, en verdad, me di cuenta al entrar y me he vuelto a dar cuenta al salir de la casa. No quiero ser mediática, porque ya tengo mi trabajo y mi vida hecha. El mundo de las redes es algo que sí quiero mantener porque le he ido cogiendo el gusto. Twitter no lo quiero para nada. Solo hay gente maliciosa, acomplejada y escondida detrás de nombres ilegibles. Me quedo con Instagram que me parece muchísimo más amable, visual y educado; porque de los diez mil quinientos seguidores que tengo, no me puedo quejar.

¿Cómo has vivido la fama?

Bueno, fama (ríe). Lo que peor llevaba era mi llegada al pueblo, porque, al fin y al cabo, esto es un pueblo. Es verdad que he sido muy valiente, porque, aunque siempre se ha hablado de mí, para la gran mayoría era muy desconocida. Tenía mucho vértigo por cómo se había recibido todo aquí. Pero la verdad es que la acogida no ha podido ser mejor. Todo el mundo se ha volcado conmigo y he recibido muchísimos mensajes de apoyo, ánimos, saludos preciosos… La gente se desvivía para votarme. Incluso muchos, que yo ni pensaba que veían Telecinco, se juntaban para ver los programas.

(Es cierto que cuando escuchas pronunciar el nombre de tu pueblo en ls cadenas generalistas, te entra una especie de curiosidad u orgullo local que resulta difícil obviar. Eso nos hizo a muchos seguir el concurso con algo más de implicación que un reality al uso. Pese al éxito, Alatzne lo repitió, al principio y al final: “La tele no es mi medio”. Le ofrecieron un representante y todo tipo de medios para hacer una carrera televisiva. Podría monetizar sus redes, aumentar su presencia en programas de Telecinco o incluso ir a Sálvame a ampliar su línea de la vida; pero no quiere eso. Dice que le da pereza desmontar la paz interior que tanto le ha costado conseguir. Lleva mucho luchado. “Soy una tía super sencilla y no quiero ir más allá. He vivido la experiencia y ya”. Las sensaciones fuertes las vive en el curro y tampoco es que sea muy de la línea de Telecinco. Eso sí, no se arrepiente de haber participado en la experiencia (cosa que también repite), porque, según ella, hay dos formas de vivir la vida: la intensa y la superficial. Alatzne concuerda con el primer modo. “He amado con locura, me he tirado siempre a la piscina y me he montado en todos los trenes. Prefiero que me salgan mal las cosas a quedarme con la duda. Con las ganas no hay que quedarse nunca”. En su experiencia vital se ha dado cuenta de que todo el mundo tiene una historia. En estos párrafos se ha podido leer parte de la suya).