Isabel II cobija a su hijo Andrés frente a los monarcas europeos

Blog Iker Elduayen. Isabel II cobija a su hijo Andrés frente a los monarcas europeos

Hace mucho tiempo que las casas reales europeas no me daban ningún contenido (también es cierto que, en el resto de temas, he tenido el blog un poco abandonado). Por otro lado, los monarcas, cual seres celestiales, no han salido de sus majestuosos palacios para nada. Con el Covid rondando, sus majestades no se atreven a pisar la calle por si se contagian de Covid, enfermedad que muchos de ellos han pasado (incluido nuestro emérito, Juan Carlos). El caso es que ayer se celebró en Londres el oficio religioso organizado por la eterna Isabel II, en honor a su marido, Felipe de Edimburgo. La reina de Inglaterra reunió en la Abadía de Westminster a toda la plana mayor de la realeza europea. La sonada pandemia ha impedido que nuestros reyes se reúnan para festejar sus respectivas fiestas y la de ayer, era la primera gran reunión real. Como el viudo de la monarca no quiso un funeral público, la Reina insistió en despedir religiosamente y de manera pública a su amado esposo, por lo que organizó una misa conmemorativa a escasos días de cumplirse el primer año de su fallecimiento. 

Corinna Larsen, a 200 metros, declarando contra Juan Carlos I

Por curiosidades de la vida, a escasos metros, Corinna Larsen acudía a declarar a los juzgados británicos contra el ex-monarca de España, Juan Carlos I, residente en Abu Dabi. Mientras la reina Isabel y el resto de monarcas europeos entonaban cánticos anglicanos, Juan Carlos I asumía la no aceptación de su recurso que le aseguraba la inviolabilidad judicial. Es más, una de las ausencias más sonadas de la ceremonia fue la reina Sofía, madre del actual rey de España. Al margen de la casa de los borbones, la realeza europea acudió como fiel devota a la abadía londinense. Felipe, aburrido y discreto como de costumbre, acudía del brazo de Letizia, vestida de verde escoces, en honor al fallecido primo griego de su suegra. Sonado también fue su encuentro con Marie Chantal, esposa del primo de su marido. Desde el polémico tweet de la princesa griega, Letizia no dirige la palabra a la esposa de Pablo de Grecia porque ésta saliendo en defensa de la reina émerita por el famoso altercado entre suegra y nuera en La Palma.

También entraban a la ceremonia religiosa Máxima de Holanda, con su marido y su suegra; la reina Margarita de Dinamarca, María Teresa de Luxemburgo, Felipe y Matilde de Bélgica o Carlos Gustavo y Silvia de Suecia. Todo quisqui. Por supuesto, la familia Windsor al completo. Bueno, al completo menos Harry y Meghan. Los super defensores de la familia y residentes en Estados Unidos, cada día más forrados, no acceden a acudir al acto porque la Reina se niega a pagar con dinero público la seguridad del principito. En fin. 

Isabel II y la llegada junto a su hijo, el despojo

El momento más destacado, porque la ceremonia resultó ser bastante aburrida, fue la entrada y la salida de Isabel II. Se rumoreó mucho sobre si la Reina iba a poder acudir a la misa funeral, por ver si era capaz de trasladarse desde Windsor a Londres; ya que hace semanas que se mudó al castillo, donde residió, hasta el último momento junto a su marido, Felipe de Edimburgo. Finalmente, la soberana apareció, aunque no entró como el resto (tal y como siempre ha hecho), sino que se acortó su entrada y su salida, desde una puerta cercana al altar. Y sí, apareció junto a él. El príncipe Andrés, ya retirado de todos los cargos reales, ayudaba a su madre a hacer el mítico paseíllo. ¿Necesario? No, en absoluto. La intención clara de la Reina era mostrar apoyo público a su hijo. Mal, pésimamente mal. La valentía de la reina de Inglaterra se esfumó en el momento que la soberana respaldó económicamente a su hijo, para que parase todo el procedimiento judicial. Aunque es cierto que no es la primera vez que la Reina tapa asuntos famliares escabrosos "en favor de la corona", la monarca me ha decepcionado. Isabel, me engañaste. Te creía bastante más valiente.