25 años sin Diana: así desafió a la monarquía y se convirtió en leyenda

Blog Iker Elduayen. 25 años sin Diana: así desafió a la monarquía y se convirtió en leyenda

No puedo evitarlo. Siempre que me entero de un nuevo escándalo que atiza a los Windsor, me pregunto cómo reaccionaría Diana. Supongo que mucha gente se habrá planteado qué hubiese sido de la familia real británica si la ex esposa delprincipd Carlos hubiese continuado con vida. Indudablemente, hubiese acaparado todas las portadas habidas y por haber, además de ocupar miles de minutos televisivos. Puede que hasta se hubiese hecho hueco en las redes sociales. ¿Cómo hubiera reaccionado a la boda civil de Carlos y Camila?, ¿Hubiese apoyado a "la tercera en su matrimonio" como futura consorte?, ¿Qué hubiese opinado de su hijo Enrique y de sus respectivas polémicas?, ¿Hubise mediado entre sus dos hijos ¿Le hubieran gustado Kate Middleton y Meghan Markle? Preguntas cuyas respuestas desconoceremos por razones obvias. 

Se cumplen 25 años de aquel desdichado accidente que conmocionó a todo el planeta (y que decir de Inglaterra), pese a no ser monárquico. Reino Unido se coloreó, se llenó de las flores que los británicos iban acumulando a las puertas del palacio de Buckingham. El país estaba afectado, menos la soberana del mismo, Isabel II. La reina se negó a que la familia se implicase en los actos de despedida de la princesa (porque ya no pertenecía a la familia). No obstante, muy a regañadientes y por insistencia del primer ministro Tony Blair (que denominó a Diana como "la princesa del pueblo") tuvo que acudir a la despedida de la madre de sus nietos. El periodista Andrew Morton, y biógrafo de la princesa de Gales, ha concedido una reciente entrevista donde atiza a la reina de Inglaterra diciendo que la soberana "tuvo que aprender algunas lecciones y se volvió menos inflexible".

Pertenezco a la generación Z, por lo que nací años después del fatídico choque, pero creo haber heredado la compasión que el mundo ha sentido siempre por Diana. Escueto y directo me parece el comentario que hizo, hace escasos días, Rosa Villacastín a El Español: "Se convirtió en esposa de Carlos de Inglaterra y la gente intuyó inmediatamente que era muy desgraciada". Cierto, de hecho, Diana ya arrastraba un historial difícil: su madre se había pirado, sin demasiadas explicaciones, y su excesivo rigor por querer ser bailarina de balé le había jugado varias malas pasadas. Casarse con el hijo de la Reina supongo que fue el acabose para rematar a una mujer debilitada y frágil psicológicamente. Una vez se conoció el compromiso con el príncipe de Gales, la vida de la niñera pasó a ser carne del sensacionalismo. 

De protagonizar la secuela de 'El guardaespaldas' a disfrazarse de hombre y colarse en un bar con Freddie Mercury

¿Qué se puede contar de Lady Di que no se sepa ya? Poco. Era un icóno. Una leyenda viva que nunca nadie (por mucho que se empeñe) podrá superar. Que su estela siga tan viva 25 años después de su fallecimiento es algo que muy poca gente, por no decir nadie, puede decir. El fenómeno es tal que ya se encargan las diversas producciones de Netflix o Movistar de contarnos lo poco que aún queda en el tintero. Además de miles de libros, analizando la figura de la ex nuera de la Reina en diversas perspectivas, existen multitud de películas y series que, de vez en cuando, se encargan de resucitar el mito. Desde la pésima Naomi Watts en Diana a la reciente e introspectiva Kristen Stewart en Spencer, por no mencionar el gran "pelotazo" de Netflix, The Crown. Precisamente, la unión de la princesa con el cine no solo se basa en las interpretaciones que se han hecho sobre ella, sino la cosa pretendía ir más allá, cuando, días antes del accidente, había aceptado convertirse en protagonista de la segunda parte de 'El guardaespaldas'. Kevin Kostner quiso convertirla en su real Whitney Houston para un argumento más que previsible: él sería contratado para proteger a la famosa princesa de los centenares de paparazzi. En una reciente entrevista, el director recuerda haber hablado días antes con Diana, que aceptó el reto, pero con la preocupación de el famoso beso que hizo famosa a la película. 

No obstante, el californiano no fue el único famoso que se codeó con la princesa. Cantantes como Elton John (que tocó en su funeral) o George Michael tuvieron una estrecha relación. Con Freddie Mercury se coló en un bar disfrazada de hombre y con Michael Jackson hablaba durante horas de madrugada. Diana siempre tuvo mucho que contar. Quizás fue eso lo que chocó a los Windsor, que no era una simple muchacha modosa, tal y como aparentaba; sino una mujer decidida a humanizar su cargo de princesa de Gales y futura reina de Inglaterra (aunque ella solo quisiera reinar en el corazón de los británicos). Por eso, fue tan generosa en sus múltiples apariciones públicas. Tocaba cuando nadie se atrevía a tocar y sonreía cuando su familia política mostraba un ligerísimo toque de labios con intención de sonreír indiferentemente. Diana arropaba, quería y mostraba interés. Se acercó al público y entendió que era eso lo que el pueblo demandaba (y sigue demandando de su monarquía): el sentirse escuchados. Desde entonces, Casa Real ha intentado seguir su estela obligando a los actuales miembros de la familia a ser igual o más cercanos que la gran estrella de la familia.

Un 89% de sus fieles creen que la princesa no tuvo un accidente, sino que fue asesinada

Diana popularizó el reinado de su suegra, Isabel II. No entendía cómo la familia suprema del país era ajena al pueblo e hizo siempre todo lo posible por cambiar eso. Su fallecimiento hizo que muchos fieles monárquicos se planteasen su veneración por la Reina y los Windsor. La soberana británica se vio acorralada entre el clamor del que siempre ha gozado y su ideología tradicionalista (en ese momento se dio cuenta). Es curioso el dato que recogió hace escasos meses el Daily Express, donde un 89% de sus fieles creen que la princesa no tuvo un accidente, sino que fue asesinada. Dicha teoría nunca se ha alejado de las mentes conspiradoras y teorías. De hecho, el padre del novio de Diana, Mohammed Al-Fayed afirmó en una entrevista que estaba seguro de que los servicios de seguridad británicos, orquestados por el fallecido duque de Edimburgo, tramaron la muerte de su hijo (y por tanto de Diana). Su legado es infinito y, de hecho, sigue vigente. El año pasado hubiese cumplido sesenta años, fecha que logró reunir a sus dos hijos (actualmente distanciados, por no decir enemistados) en un acto conmemorativo por el aniversario de su madre. "Recordamos su amor, fortaleza y personalidad, las cualidades que le convirtieron en una fuerza positiva para todo el mundo" declararon el día que inauguraron la estatura en el Sunken Garden del Palacio de Kensington en Londres.