Isabel II empieza a despedirse de su pueblo

Blog Iker Elduayen. Isabel II empieza a despedirse de su pueblo

¡Qué preciosidad de verde! Hacia mucho que Isabel II no se dejaba ver así de estupenda. La monarca clausuraba los festejos de su Jubileo de Platino saludando, guante blanco enfundado (para que su frágil mano se vea), en el balcón del palacio de Buckingham. Eso sí, no lo hacía sola. Sus pegotes, también denominados herederos, le acompañaban fieles y ordenados. A un lado, la continuidad de la monarquía, Carlos y Camilla (futuros reyes); al otro lado, los sucesores de los sucesores: Guillermo y Kate, enfilados a la vera de sus tres hijos. Más que una familia parecían un coro de iglesia. ¡Qué rígidos, por dios! Un poquito de naturalidad no vendría mal. Claro está que la seriedad viene porque el hijo pequeño del nieto de la Reina, Louis, fue protagonista de diversos memes por sus naturales gestos, propios de un niño de 4 años. Por eso, los "hombres de negro" (como diría su abuela Diana), han decidido que iría a lo último del balcón, no sea que se entrometa en medio de la Reina y la liemos de nuevo. 

El domingo ha terminado con las multitudinarias comidas de barrio que ha organizado toda Inglaterra. Con coloridas banderitas y todo tipo de objetos con la cara de Isabel II, los ingleses han tomado el té en selecta porcelana, bebida que han acompañado con pasteles y sándwiches artesanos. Dichas celebraciones gastronómicas han ido acompañadas de un grandioso desfile en honor a la Reina, a Inglaterra y con viva representación de los 53 países que forman la Commonwealth. Lo más significativo de esa parade, a lo británico, ha sido el holograma que ha incluido la Casa Real en el carruaje real de la Reina (que, en teoría, debería haber montado, pero por edad, ya no lo ve posible). Esa era la sorpresa con la que Buckingham justificaba la ausencia de la soberana. 

Concierto en Buckingham: de Elthon John a Diana Ross

Lo vi ayer por la tarde. ¡Qué preciosidad! Todo lo mejorcito de la música dispuesto a deleitar, recitando para la Reina de Inglaterra. Queen; Rod Stewart, con su grandísimo Baby Jane y cantando ese himno que es Sweet Caroline. Debemos sumar a Andrea Boccelli, Alicia Keys, Sam Ryder, Elthon John o la gran Diana Ross, que clausuró el concierto en su primera actuación en Reino Unido en 15 años. Juegos de luces, montajes impresionantes, un sinfín de británicos mandando mensajes de felicitación (desde Paul McCartney a Julie Andrews), incluso el célebre Paddington hizo un cameo para tomar el té con la Reina. Dado que Isabel II no pudo ver el concierto en directo (aunque sí lo hizo por televisión), quiso participar quedando a tomar el té con el oso británico más famoso del cine animado. Abrió su bolso en un primer plano (algo insólito hasta la fecha) y marcó el ritmo de We will rock you de Queen con la cucharilla. ¿No es maravilloso?

Trooping the colour: repeticiones aparte

Fue la primera gran celebración del jubileo. La Reina salió al balcón del palacio de Buckingham, junto a la familia real (los que ocupan un cargo institucional, para así evitar polémicas) a saludar, que menos saludar hizo de todo. Apareció en dos ocasiones: la primera junto a su primo, el duque de Kent y la segunda, junto a su familia, al completo. Aquí hay que sumar las gafas de motera que, supongo, llevaba para distraer el sol. El desfile fue un grandísimo espectáculo militar que fue presidido por Carlos, Ana y Guillermo. La Reina, por problemas de movilidad, resulta obvio que no puede encargarse de ello. En ventanales colindantes, Harry y Meghan, junto al resto de la familia menos conocida de la monarca, observaban el multitudinario gentío que, prendada, miraba a la monarca británica mover (poco) la mano.  Quien la movió en exceso fue su bisnieto, Louis de Cambridge, que estuvo todo el rato al lado de su abuela. El niño de 4 años reaccionó tan natural a los ruidos que sus caras se han convertido en chiste para la prensa sensacionalista y, como no, para las redes. Louis no vuelve a estar al lado de su abuela en su vida. Ayer me dieron la razón, pero tiempo al tiempo.

Harry y Meghan: hola y adiós

Resumen del viaje a Londres de Harry y Meghan: ir a una misa anglicana, sentarse en el quinto banco, recibir abucheos y vuelta a California. Eso sí, sabemos que, en ámbito privado, la Reina ha podido conocer a su bisnieta, que por cierto, lleva su nombre. Más allá de eso, ¿a qué han ido?, ¿a misa? Pensaba que iban a tener más protagonismo en las celebraciones. El plan de ese oficio religioso, celebrado en la catedral de San Pablo, era tener la foto entre la Reina y su nieto (junto a Meghan, porque si no está Meghan, no se sabe a quién criticar). No obstante, Isabel II, según terminó el Trooping the Colour, hizo mandar un comunicado diciendo que no asistiría a la celebración religiosa por "estar indispuesta". 

La despedida, paulatina, de la Reina

Pese a los grandes intentos del Reino Unido, es un hecho que la Reina no está bien. Su ausencia a tantas celebraciones ha preocupado en exceso al pueblo británico, que no se imagina ni la monarquía ni la vida (entended el dramatismo) sin Isabel II.  A última hora del día de ayer, después de salir a saludar, Isabel II enviaba un comunicado, donde dice sentirse "muy conmovida por ver a tanta gente implicada en su Jubileo". De sus palabras, me llama la atención la siguiente frase: "Aunque no he podido asistir a todos los eventos en persona, mi corazón estaba con todos vosotros; y sigo comprometida a serviros lo mejor que pueda, apoyada por mi familia". Esto se traduce en que no abdica, sino que delega. Es posible que la Reina no pueda volver a celebrar una fecha tan redonda, o bueno, quizás llegue a los 75 años de reinado. Con Isabel II ya te puedes esperar cualquier cosa.