Casos aparte, aunque me interesaba destacar que en las monarquías la homosexualidad (y otras orientaciones e identidades sexuales) está presente, hoy quiero hablar de otra cuestión. Estaremos de acuerdo en que la sociedad evoluciona, y como tal, la monarquía tiene que ir de la mano. Al menos, si lo que quieren es "enamorar" al pueblo, al futuro pueblo que va a apoyar dicha forma de gobierno, la institución tiene la obligación de buscar y lograr simpatizantes. Para calar, hay que evolucionar (qué lema tan bonito). Total, que la institución debe modernizarse y tener en cuenta otras posibilidades, no contempladas hasta ahora. Sí, me estoy refiriendo a la posibilidad de que uno de nuestros herederos europeos fuese homosexual. ¿Qué pasaría? Porque, aunque queda genial (y a mi, particularmente, me encantaría) son muchos los interrogantes posibles.
En pleno siglo XXI, en Europa (como continente avanzado), solo uno de los diez grandes países posibilita a su monarca casarse con una persona de su mismo sexo. Sí, hablo de Países Bajos. Como país pionero, Amalia de Holanda podrá elegir a su consorte, pudiendo, por cierto, hacer historia en Europa. Claro, esta medida es estupenda, a la par que innovadora, progresista y, por qué no decirlo, la repera (haciendo honor a Doña Ana Botella); pero modernizar de base una institución tan arcaica como la monarquía tiene sus fallos. Es decir, cualquier medida progresista siempre es bienvenida, pero querer reformar el tejado sin tocar los cimientos es complicado.
Los interrogantes del matrimonio igualitario en la monarquía
El primer "objetivo" de la monarquía es continuar el linaje. Es decir, el papel del monarca es reinar y el fin del consorte es ayudar al jefe del estado en la agenda real y dar continuidad a la estirpe. ¿Cómo? Teniendo hijos, procreando. En la actualidad, salvo los casos de Isabel II de Inglaterra y Margarita II de Dinamarca, que han tenido consortes hombres; el resto de parejos han sido mujeres, cuyo "único" fin ha sido dar hijos al rey para que la monarquía continúe. Esto es machista, y mucho, pues utiliza a la mujer como mero objeto de gestación, pero es la realidad. De hecho, en los dos casos anteriormente mencionados, además de reinar, estas dos mujeres han tenido también que tener hijos para dar futuro a sus respectivas instituciones.
Esto nos lleva a la siguiente cuestión en este tema. ¿Qué camino se elegiría para tener descendencia en una monarquía en el caso de que el matrimonio fuese homosexual? Por un lado, podría ser que la Reina decidiese no tener hijos y pasar el testigo a sus hermanas (que, con suerte, alguna sería hetero y traería hijos al mundo). Esto fue lo que hizo Balduino de Bélgica. Aunque en ese caso fue porque el matrimonio no podía tener hijos, el trono pasó a su hermano y, después, al hijo de éste. Otra opción sería que la Reina optase por sí tener hijos. En ese caso, tendríamos dos posibilidades: que hubiese un padre (un tercero en discordia), que para nada entonces serviría la libertad de poder elegir pareja; y (mi favorita) que decidiese tener el hijo por inseminación. El gran interrogante aquí es: ¿Cómo se gestaría todo esto?, ¿Elegirían un donante anónimo o tirarían de alguien conocido y de confianza? Tampoco sabemos si esto se permitiría, porque el matrimonio igualitario está genial, pero ¿aceptaría el pueblo holandés no saber quién es el padre biológico de su futuro heredero? Aquí yo discreparía, pues en el supuesto, ambas serían las madres del bebé, pero el morbo vence a todo. A partir de entonces y si esa fuera la opción, la prensa y el pueblo se volverían locos hasta dar con la identidad del susodicho. Es todo tan genial, que me encantaría verlo (y ya vivirlo sería la pera, de nuevo).
¿Por qué hay más consortes mujeres que hombres?
Porque, hasta hace escaso tiempo, las respectivas constituciones amparaban la figura del hombre con respecto a la mujer. En muchos países, imperaba la ley sálica, que, directamente, prohibía a las mujeres acceder al trono. Por ejemplo, Carlos XIV Gustavo de Suecia se saltó a sus cuatro hermanas, al igual que hizo el actual rey de Noruega, Harald V. Aunque, gracias a la evolución de la sociedad, esa repugnante ley ya no existe, en tres países (Liechtenstein, Mónaco y España) existe una preferencia del hombre sobre la mujer. Es decir, que si Felipe y Letizia hubiesen tenido un varón, aunque fuese menor que Leonor y Sofía, hubiese heredado él, porque su simple condición de hombre le hubiese dado preferencia con respecto a sus hermanas. ¿Esto es normal? Pues no. Por lo tanto, vamos a ver si empiezan a cambiar muchas de estas cosas que de nada sirven si las monarquías quieren tirarse el "pisto" de modernas. Pero yo quiero y reivindico, no una, sino más de una reina lesbiana. Por cierto, hay que decir que, dentro de unos años, el panorama dará un giro de 180º, porque, en la actualidad, imperan los hombres reyes frente a las mujeres reinas. No obstante, dentro de unos años será al revés. Reino Unido, después de la eternidad de Isabel II, no volverá a tener una mujer como soberana hasta que sepamos la identidad de la primogénita del hijo de Guillermo (que tiene ahora 8 años). En Dinamarca, más de lo mismo: aunque el heredero del heredero es algo más mayor, se prevén bastantes años de reinado masculino. Pero, países como España, Bélgica, Noruega o Suecia; donde ahora reinan hombres; en futuro, serán de las mujeres, que veremos a ver cómo lo hacen.
