El miércoles no es que saltase la bomba, sino que erosionó gran parte del territorio nacional. Nuevo escándalo real: Iñaki Urdangarin visto con otra mujer, paseando por una playa, a espaldas de su esposa, la infanta Cristina. La revista Lecturas, con la gran redacción de Pilar Eyre, abría su edición de los miércoles con la portada donde se incluían una foto de la Infanta, girándose, mientras en un marco y en exclusiva, nos muestran la instantánea del exduque de Palma con una mujer, agarrado de la mano. Tras varias informaciones fallidas sobre la acompañante del guipuzcoano, parece que ya han dado con su verdadera identidad: Ainhoa Armentia, compañera de trabajo del exduque, es la compañera del paseo retransmitido en la playa de Bidart. A partir de aquí, el escándalo está servido. Interesa saber quién es la chica, cuánto llevaban separados (si es que lo están) y un largo etcétera de predicciones y suposiciones sobre la relación.
El matrimonio estaba más roto que vivo: no resulta creíble el papel de Cristina como esposa damnificada
Esta noticia tiene una interpretación mucho más extensa e interesante que lo hasta ahora expuesto. Lo primero de todo es que rompamos ya (por favor) lo idílico sobre esta pareja en las monarquías. Cristina e Iñaki estuvieron muy enamorados (ella sobre todo), pero ya no lo estaban, porque saltaba a la vista. A estas alturas nos debe quedar claro que las monarquías europeas, y en la española en particular, fingen sus respectivos matrimonios para favorecer a la institución y mostrar la pulcritud ante los medios. Según Pilar Eyre, el matrimonio lleva más de dos años roto, es decir, sin hacer vida en común, muy a pesar de la Infanta. La hija de los eméritos siempre ha estado muy enamorada de su esposo. Arrastró el encandilamiento inicial hasta los últimos años activos de la pareja, hasta el hilo se rompió. Los últimos años han debilitado la relación entre los exduques, lo cual puede atestiguarse con sus respectivas vidas en separado. Mientras Iñaki reside en Vitoria, a la espera de obtener la libertad total; Cristina vive en Ginebra, con la hija menor de ambos. Y esto es totalmente compatible con todas las informaciones dadas hasta el momento: Cristina se ha enterado hace escasos días de las fotografías y la publicación de Lecturas, pero no de la libertad amorosa de su marido.
Ahora la incógnita reside en el porqué de este silencio. Es decir, suponiendo que esta pareja lleva dos años separada, ¿por qué han evitado hacerlo público, mediante un comunicado? Tan sencillo como escribir unas líneas aclarando, sin querer divorciarse, un cese temporal de la pareja o la separación. Esto explica, como es lógico, que hay una de las partes que no quiere divorciarse. Como resulta comprensible, si Iñaki es quien apuesta por una nueva ilusión, la reticencia del divorcio se la debemos a Cristina. Por lo tanto, la principal teoría es: Iñaki Urdangarin quería el divorcio, pero la Infanta no se lo concedía. Por lo tanto, vamos a provocar el divorcio. Publicamos unas fotos espontáneas, las llevamos a portada y divorcio forzado que espera un comunicado inmediato.
El kit de la cuestión: ¿conocía la Infanta el libertinaje de su marido?
No obstante, merece especial atención el papel de la esposa, Cristina. Realmente, lo determinante en este asunto es: ¿conocía la Infanta la existencia de la nueva ilusión de su marido, antes de la publicación de Lecturas? Indudablemente sí. Resulta insultante considerar que la infanta Cristina es tonta y no sabe ver la realidad. Si llevaban dos años separados, suponemos que ya no compartían nada. Otra cosa es, y aquí viene la clave y lo interesante y el gesto que lo determina todo, si Iñaki Urdangarin, aun estando ya separado, ha tenido la confianza de juntar a su familia (incluida su mujer) y decirles que tiene una nueva pareja. Pablo Urdangarin, el hijo de ambos, fue uno de los primeros en pronunciarse. Espontáneo como la vida misma y educadísimo con la prensa (a diferencia de la prepotente de su prima, Victoria Federica) ha declarado que "resolverán todo en familia" (declaraciones parecidas a las de su padre) mientras su actitud no mostraba nerviosismo.
El futuro de la Infanta y su relación con la Casa Real
Ahora quedamos a la espera de un comunicado de los exduques de Palma. Resulta interesante el papel que, a partir de ahora, juegue la Infanta. Mediáticamente (de ahí mi titular), es interesante valorar cómo será ahora su imagen. Hasta ahora, por parte de la Casa Real, Cristina ha sido apartada y repudiada (recordemos que ella ha roto con casi toda su familia por creer en su matrimonio). Ha pasado de "pasmada" a victima sentimental de su marido. Esto, sin duda alguna, mejorará la figura de Cristina para la sociedad moral-católica que impera la actualidad. Porque, aunque haya muchos periodistas que distingan entre institucional y personal, resulta esencial aclarar que las familias reales se deben a su pueblo y no tienen vida privada, tienen vida personal. Son dos conceptos totalmente distintos que los diferentes miembros de las familias reales están obligados a hacer públicos. En muchos casos, de ello dependen nuestros presupuestos. Pero una vez más, parece que la Infanta no sabe nada.