El 2022 promete ser redondo. Con esto quiero decir que este recién empezado año, muchos de los integrantes reales celebran aniversarios de cifras redondas. En mi familia existe una costumbre de celebrar los años o aniversarios terminados en 0. Algo parecido quiero hacer este año en lo que a monarquías se refiere. El primer aniversario en 0 de los royals este año recae en el Reino Unido. Hoy, Kate Middleton sopla unas redondas cuarenta velas. A día de hoy, la duquesa de Cambridge es uno de los rostros más queridos de la familia real británica. La monarquía inglesa es de las mujeres, porque todas las integrantes mejor valoradas son mujeres. A la cabeza, como no, se encuentra la monarca Isabel II, seguida por Camila Parker Bowels y Kate Middleton. El ranking lo cierra la princesa Ana, que también desempeña una correcta labor al frente de la institución. Pero, ¿por qué Kate Middleton se ha ganado superar en éxito a su marido o al resto de integrantes Windsor? Principalmente, porque Kate es la mayor apuesta de idealización de la institución. Me explico: la Casa Real inglesa ha hecho todo lo posible para realzar la figura tanto de Camila como de Kate. Son el futuro de la institución y eso es decisivo. Todo esto magníficamente diseñado por la inteligente Isabel II, que ha tragado demasiados sapos en su vida, por y para la corona. Por todo ello, en este breve artículo, resumo algunas cuantas ideas sobre la futura Reina consorte de los británicos.
Kate Middleton y otros casos europeos: las eternas sumisas a la corona
Kate Middleton, castellanizada como Catalina de Cambridge, nació en la ciudad de Reading el 9 de enero de 1982. De familia emprendedora (gestora de una empresa de artículos festivos) y siendo la mayor de cuatro hermanos, Kate pudo acceder a la Universidad de Saint Andrews (universidad pública) donde estudió Historia del arte y coincidió con el nietísimo de la Reina. Su relación ha marcado alguna que otra ida y venida. En 2005, ya pululaba en las redacciones de los medios que el príncipe Guillermo, futuro Rey de Inglaterra, podía haber conocido a una chica en la universidad. Lo curioso de todo es que la noticia no vio la luz hasta que se anunció el matrimonio de la pareja. El compromiso entre ambos se anunció por medio de un comunicado oficial de Clarence House el 16 de noviembre de 2010. Apenas unos meses después, la boda se celebró el 29 de abril de 2011.
Hasta aquí lo meramente objetivo: vamos a la reflexión. Hay varias cosas que considero relevantes sobre el caso de Kate Middleton y al mismo tiempo contradictorías. Porque hay aspectos en los que logro empatizar con ella, y, sin embargo, en otros aspectos me produce un espeluznante rechazo. Lo primero de todo. Cuando hablamos de monarquía y alabamos a todas aquellas mujeres que en su día tuvieron la valentía de rebelarse contra la institución a la que habían decidido voluntariamente pertenecer (cual es el caso de Diana de Gales); es curioso pero obviamos a esas otras mujeres que permanecen en una institución en la que no han nacido, no han crecido, desconocen interiormente y, aunque siguen en ella, se sienten unas verdaderas inútiles y dependientes. Hablo de ejemplos como María Teresa de Luxemburgo, Mary de Dinamarca, por supuesto de la reina Letizia o de nuestro caso de hoy, Kate de Cambridge. Nunca sabremos cómo habrán vivido ellas todo el proceso desquiciante y solitario de pertenecer a sus respectivas familias reales, las cuales les merman de facultades, les prohíben excesivas hazañas y limitan sus libertades humanas y sociales. Todo lo que vemos en los medios, donde únicamente obedecen ordenes de sonreír, son puro espejismo, porque nada tiene que ver con la realidad.
No creo que Guillermo tenga iniciativa para ser infiel: le veo muy parado
Otra cuestión: desconozco si seré yo el único que piensa esto pero yo desde siempre he considerado a Guillermo y Kate personajes recién salidos de High school musical. Es decir, los actuales duques de Cambridge me parecen dignos personajes de una mala película de adolescentes. Todo muy romántico, todo muy bonito y todo tan mágico, pero también hay nubarrones para la familia residente en Clarence House. Según dicen, puro rumores pero que no dejan de ser la mar de interesantes, Guillermo, supuestamente, ha sido infiel a su mujer en alguna ocasión. En concreto, se habla del encuentro fotografiado en abril de 2019, cuando el nieto de la Reina estaba "especialmente contento" roneando con una mujer, que no era otra que Rose Hanbury, marquesa de Cholmondely, y amiga cercana de la duquesa. Yo personalmente no me lo creo. No creo que Guillermo tenga iniciativa para ser infiel: le veo muy parado. Pero bueno que todo puede ser, no seré yo quien diga lo contrario. No me gustan nada estos romances idealizados donde todo parece estupendo, genial, y donde por cierto, a ella no se le permite descuidarse físicamente, mientras que a él sí. Solo hay que mirar las fotos.
Por último, me gustaría finalizar mi artículo de hoy, haciendo una reflexión algo más generalista. Llamarme loco pero yo no me imagino la monarquía inglesa sin la reina Isabel II. Creo que en Inglaterra, al igual que en su momento sí existió en España, impera un sentimiento muy extremista y generacionalmente transmitido, afín a lo que en su día denominamos "juancarlismo". Una especie de corriente "isabelina" que difícilmente va a poder ser sustituida. Con respecto a su abdicación, algo que atañe en primera persona a Kate Middlenton, y es que mi teoría siempre ha sido (insisto es una teoría personal y una opinión de lo más personal) que la Reina está esperando a que su hijo fallezca para delegar el trono, directamente, a su nieto Guillermo. Por una vía o por otra, el caso es que Kate será reina consorte más temprano que pronto. Ahora solo nos falta saber si esta preparada para el cargo, yo creo que es la institución la que no está preparada para recibir a las nuevas generaciones de los Windsor. Así que, con este último párrafo en el que me he desbiado completamente del tema principal (que era la princesa) deseo un enorme júbilo a los británicos que celebran con enorme furor todo este tipo de celebraciones.