Creo que es la primera vez que atribuyo el adjetivo enigmático a la palabra romance. Y puestos a esta introducción terminológica al tema de hoy, me gustaría resaltar que estoy en profundo desacuerdo moral con la definición que da la RAE a la palabra romance. La Real Academia Española define así el término citado: relación amorosa pasajera. Una relación amorosa nunca es pasajera. Puede ser breve o corta, pero el término pasajero no me encaja del todo. A mí, particularmente, me suena superficial atribuir la palabra pasajero a un romance. Total, que me descentro. Definir un romance como enigmático tampoco es que sea de mi agrado, pero la ocasión lo merece, porque, ¿Qué hay más enigmático en este mundo que David Bowie? El caso es que el laureado músico resultó misterioso tanto para nacer como para morir (ya del transcurso entre estas etapas ni hablamos). Bajo el nombre de David Robert Jones nació en Londres el 8 de enero de 1947 y murió en el año 2016 dos días después de su nacimiento, es decir, el 10 de enero.
A pesar de su dilatada e interesante trayectoria personal, además de la obvia excelente carrera profesional del londinense; David Bowie protagonizó una estrecha unión con la célebre actriz Susan Sarandon. Fue la actriz quien confesó la aventura con su después amigo en una entrevista para Daily Beast en 2014: "David y yo mantuvimos un romance muy serio". Aunque su relación su relación sexual fue breve, su unión sentimental los llevó a tener una duradera relación de por vida (por eso decía que el adjetivo pasajero/a no me encaja en una relación. Habrá gente que ya estaría al corriente de esta historia, otra se estará enterando ahora, pero resulta esencial que hablemos del escenario en el que se conocieron nuestros dos protagonistas. Año 1983: el director Tony Scott, hermano menor de Ridley Scott, dirigió la película El ansia. Catalogada dentro del género del terror, el filme estuvo protagonizado por David Bowie, Catherine Deneuve y Susan Sarandon.