Lola Flores, el huracán faraónico del siglo XX: parte 2

        Lola Flores por Iker Elduayen: Lola Flores, el huracán faraónico del siglo XX: parte 1


Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero confieso que la segunda etapa de vida de Lola Flores es, con diferencia, mi favorita. En los sesenta, aún embarazada de Antonio Flores, su segundo hijo; cantó en el Teatro Olympia de París (toda una institución). Y aunque siguió trabajando, sí debemos mencionar un punto de inflexión en la faceta profesional de la gran Lola. Por ejemplo, una de las películas más destacadas de esta época fue El balcón de la luna, en la que compartió cartel junto a sus compañeras y amigas Carmen Sevilla y Paquita Rico. Y digo compartir porque las tres compartieron nombre en los créditos para que ninguna se sintiese menos que la otra. Así evitaron el divismo folclórico. Además, en dicha película, sonó una de las canciones más carismáticas en la discografía de la artista: A tu vera. En los años 60, la copla y el folclore pasaron a un segundo plano, puesto que nuevas músicas como el rock y sobre todo el pop venian pisando fuerte; por lo que las folclóricas, musicalmente hablando, pasaron a un segundo plano. Afortunadamente, Lola Flores supo reinventarse y una vez más, mostró lo adelantada que era para todo. Nuevos medios como la televisión, las revistas o las galas musicales fueron las principales aliadas de la Faraona para esta nueva década. En 1966, Lola Flores presentó en el Teatro Calderón (el teatro en el que más veces actuó) su último gran espectáculo musical. Otro de los aspectos que más destaco de su biografía es el cambio de roles que ejerció en familia. Aunque su marido siguió trabajando, fue él quien decidió relegarse a un segundo plano, mientras su mujer triunfaba en todos los aspectos artísticos. Algo parecido sucedió en la familia Dúrcal, cuando Rocío Dúrcal (Marieta) siguió trabajando como cantante, mientras Antonio Morales (Junior) se quedó al cuidado de sus hijos. Una vez más, la Lola precursora. 

A finales de los sesenta, Lola Flores participa en la película El taxi de los conflictos de José Luis Sáenz de Heredia, en la que Lola canta otra célebre canción: Que me coma el tigre, donde bailaron sus hijos, todavía pequeños, Antonio y Rosario. En la década de los 70, el mundo de la canción vivió una gran transición (al igual que el país a partir del año 1975). En estos años, Lola trajo dos canciones dignas de destacar. La primera, creo que conocida por todos: Cómo me la maravillaría yo. Canción y actuación surrealista, que todavía no se sabe si es una rumba o un trabalenguas. Algunos la consideran la precursora del rap actual. La canción fue incluida en la película Casa flora en 1972 (película malísima, por cierto) que contó con la participación de Lola Flores, Concha Márquez Piquer (recientemente fallecida) o Carlos Larrañaga entre otros. Otra canción memorable en su discografía es El partido por la amistad, que recomiendo a todo el mundo que escuche. Es la canción que estaba interpretando cuando se produjo la famosa escena de su pendiente: "El pendiente Iñigo no lo quiero perder, que lo mío me costó" decía la Faraona mientras, en mitad de la actuación, buscaba su joya. Volviendo a la canción: con la llegada de la democracia, Lola creo un partido (musical) en el que contaba en su equipo de Gobierno con sus amigos: Carmen Sevilla, el tenista Manolo Santana, El Cordobés o Sara Montiel. Actuación, melodía y letra memorable, que años más tarde, su hija Lolita versionaría con amigos como Ketama, Serrat, Marta Sánchez o Ana Belén entre otros. 

Los años 80 fueron para Lola Flores los más famosos de su carrera. Con esto no quiero decir que fueran los mejores, simplemente los más sonados. A su carrera como actriz se sumo la película Juana la loca... de vez en cuando, donde interpretó a Isabel la Católica. Por ejemplo, en 1983, volvía hacer historia en la boda de su hija Lolita con Guillermo Furiase: el famoso evento repleto de gente. En cierto modo, la culpa la tuvo la propia Lolita, que en una entrevista a José María Iñigo, invitó a todo aquel que quisiera ir. La gente no se iba y cada vez que Lola, cabreada como ella sola, salía a invitar a la gente a irse, todo el mundo se partía de risa. De ahí una de sus célebres frases: "Si me queréis a mí, marcharse". Años más tarde, la propia Lolita reconoció que le dio un ataque de ansiedad ante las 5.000 personas que acudieron de las 1,200, que en teoría, cabían en la iglesia de la Encarnación de Marbella. En 1986, Lola Flores volvió a ser una visionaria cuando sacó su propio merchandising, es decir, los productos promocionales de los artistas: lanzó una colección de muñecas (tipo Barbie) con diferentes vestidos. Las muñecas, que en su momento no tuvieron demasiado éxito por la polémica de Hacienda que detallaré a continuación, ahora son uno de los productos más cotizados del mercado coleccionista. En los ochenta, la visionaria y polifacética Lola también se lanzó al mundo de la pintura, y pintó varios cuadros; no muy buenos, todo hay que decirlo, pero sí curiosos. Uno de ellos, es un equipo femenino del Atlético de Madrid ganando una copa. Visionaria al ver e imaginar que un futuro habría un equipo de futbol femenino. Hoy en día, el cuadro se expone en el Museo del Atlético de Madrid. Al hilo de esto, también quiero recordar que Lola Flores jugó un día, junto a Rocío Jurado y otras grandes, un partido de futbol solidario: folclóricas contra finolis en 1971. 

Uno de los momentos más desagradables de la biografía de la Faraona sucedió en 1987, cuando la Fiscalía de Madrid se querelló contra Lola y su marido, El Pescailla, por no haber realizado las correspondientes declaraciones de la renta entre los años 1982 y 1985. Curiosamente, la Faraona y su familia se enteraron por la prensa del requerimiento de Hacienda. Hasta que salió el juicio, pasaron dos años. Le reclamaban 145 millones de pesetas. La gran Lola celebró una rueda de prensa memorable en la historia de la comunicación de este país, donde pronunció la que es, sin lugar a dudas, su frase más célebre: "Si una peseta me diera cada español, pero no a mí, a donde tienen que darla, quizás saldría de la deuda". Esto es lo que en la actualidad viene siendo un crowdfunding, que es una financiación colectiva anticipada. Bueno pues una vez más, la Lola innovando. Por cierto, debemos decir que el tema de Hacienda terminó "bien" o mejor de lo que se dijo: la Audiencia Provincial de Madrid absolvió a Lola Flores de prisión, pero le condenó a pagar una multa de 28 millones de pesetas. 

Algo que no hemos mencionado en la década los 70, por desgracia, se convierte decisivo en los 90. En 1972, a Lola Flores le diagnosticaron un cáncer de pecho que ,entre tratamientos y operaciones, fue arrastrando hasta sus últimos días. La década de los 90 estuvo marcada por la Lola más popular. Además de las revistas, que sin duda, le reconocieron como el gran personaje popular español; Lola tuvo una notoria carrera en cine y televisión. En la gran pantalla participó en Sevillanas, un documental musical de Carlos Saura. En la televisión, una vez más, Lola Flores hizo historia al crear una docu-serie biografía (se marcó un Rocío Carrasco). La serie se llamó Coraje de vivir, donde la gran Lola se explayó sobre los grandes momentos que compusieron su agitada vida. En Antena 3, también hizo un programa histórico: Sabor a Lolas, junto a su hija Lolita. Uno de sus últimos homenajes fue en 1994, cuando el entonces ministro de Trabajo, José Antonio Griñan, le premió con la Medalla del trabajo. Junto a ella, también fueron premiadas sus amigas Carmen Sevilla o Florinda Chico. En 1995, en concreto el 16 de mayo, Lola Flores dijo adiós. Su cuerpo no aguantó más el cáncer de mama que arrastraba desde hace más de veinticinco años. Familiares y amigos despidieron a la Faraona en su casa de La Moraleja (Madrid). Lola no solo dejó huérfano a su entorno, sino también a España entera que le debe mil y un avances a la cultura y la sociedad española.