Charlene de Mónaco está hasta las narices de su marido, el príncipe Alberto

Iker Elduayen. Alberto de Mónaco y la princesa Charlene. Charlene de Mónaco está hasta las narices de su marido, el príncipe Alberto

A los siete meses, la princesa Charlene de Mónaco regresó al principado monegasco desde Sudáfrica. En abril, la esposa de Alberto II de Mónaco viajó a su país natal para participar en una campaña contra la caza furtiva de rinocerontes. Pero, cuando quiso volver, Charlene contrajo una grave enfermedad (la ORL). Esta afecta a las vías respiratorias y al oído, por lo que ha tenido que guardar absoluto y total reposo, el cual incluía (claro está) todo tipo de viajes. La princesa ha tenido que ser operada varias veces, de urgencia, en concreto, ha pasado por quirófano en tres ocasiones. Una de ellas, fue en el temido mes de agosto, fecha en la que su marido Alberto y sus dos hijos viajaron a Sudáfrica para visitar a su esposa y madre respectivamente. Han sido muchos los que han dudado de la verdadera finalidad de ese aislamiento y distanciamiento entre los príncipes monegascos. Varios apuntan al divorcio entre la pareja. Y tras especulaciones varias (por no decir múltiples) la princesa Charlene regresaba a Mónaco hace escasos días. Con mascarilla en rostro, la princesa poso para los fotógrafos reales, que han sido los encargados de anunciar la llegada de la princesa. No obstante, un nuevo varapalo sacude a los Grimaldi: la princesa Charlene no está en Mónaco y por tanto, no estará en los actos de la Fiesta Nacional. Principalmente, motivo por el cual venía. La Casa real monegasca ha mandado un comunicado: "La princesa sufre fatiga general y profunda y necesita absoluto reposo". No obstante, lo que más llama la atención del comunicado es el secretismo. Primero, sobre el estado de salud de la princesa y después, sobre el paradero de la princesa. Más que un principado, esto parece 'Secret Story', aunque no están ni Adara ni Isabel Rábago. 

¿Qué se celebra hoy en Mónaco y por qué tendría que ir la princesa Charlene?

Hoy, 19 de noviembre, se celebra en Mónaco el Día de Fiesta Nacional. Esta se corresponde a la fecha del santo del príncipe reinante (porque recordemos que Mónaco es un principado). La tradición comenzó con el príncipe Carlos III que lo festejaba el 4 de noviembre. Cuando Raniero III llegó a ser príncipe de Mónaco, lo cambió al 19 de noviembre, que es el día en el que se celebra su santo. Por consiguiente, su hijo, Alberto II, debía haber cambiado la fecha a su santoral correspondiente, que en su caso lo celebra el 15 de noviembre, pero, el bueno de Alberto, decidió mantener la fecha del santoral paterno en su memoria. A dicho acto, la familia, los Grimaldi suele acudir en comitiva, pues es uno de las fiestas más relevantes para el principado monegasco. 

Los Grimaldi son la saga más conocida del panorama monárquico. Esto se debe al gran protagonismo que todos han tenido en la denostada prensa del corazón. Hay que comentar que el principado de Mónaco era uno de los reinos menos conocidos del panorama social. Con esto quiero decir que no era comparable a países como Reino Unido, Suecia o Dinamarca, donde sus respectivas monarquías además gozan de gran prestigio. No obstante, la fama de dicho principado nace a mediados de la década de los 50, cuando se anuncia el compromiso sentimental del príncipe Raniero con la máxima exponente de la hermosura hollywoodiense: Grace Kelly, después Grace de Mónaco. Como todo el mundo sabrá la pareja tuvo tres hijos: Carolina, Alberto y Estefanía. Sintiéndolo mucho (porque las hermanas Grimaldi me parecen lo más) hoy me voy a centrar en el mediano, hoy en día Príncipe de Mónaco: Alberto II. Nació el 14 de marzo de 1958. Hijo de Rainiero III y Grace Kelly, el niño fue bautizado en la catedral de Mónaco y, curiosamente, su madrina de bautismo fue la reina Victoria Eugenia. Graduado en Ciencias Políticas y es poliglota (habla cinco idiomas). Y dejando de a un lado las formalidades, vamos a lo realmente jugoso: su vida privada. 

Varios hijos como soltero, su declaración de "normal" frente a rumores homosexuales y las culpas a sus hermanas por los escándalos reales

Alberto es el prototipo perfecto de los que viene siendo un miembro de la realeza. Además, ha tenido la gran suerte de "asentarse" bastante tarde, lo que le ha permitido llevar una vida bastante alocada, sobre todo, tras el fallecimiento accidental de su madre, Grace Kelly, el 14 de septiembre de 1982. Pero, como es hombre, la vida libre que ha llevado siempre ha estado bien vista, mientras que sus hermanas, Carolina y Estefanía, con vidas sentimentales y privadas bastante semejantes, han sido las señaladas. El propio Alberto reconocía en una entrevista que sus hermanas "deberían haber sido alguna vez más discretas en sus salidas". Quién y él. Por enumerar una breve lista, al príncipe Alberto de Mónaco se le ha vinculado, sentimentalmente, con Brooke Shields, Claudia Schiffer, Jenifer Grant, Cecilia Peck o Kylie Minogue. Y lo más heavy de todo, esto lo dice el que tuvo dos hijos, como soltero, pero dos hijos, a los cuales, por supuesto, tiene que mantener. El primero, Alexandre Eric, nació fruto de la relación del príncipe con la togolesa Nicole Valeri. La segunda hija, Jazmin Grace, nació cuando su madre, Tamara Jean se relacionó en California, en la década de los 90, con el hijo de Grace Kelly. Un elemento en toda regla. 

Pero, los escándalos nunca han cesado para los Grimaldi. Porque, sobre todo en los años 90 y ante la tardanza del príncipe Alberto por casarse, se dijo de él que era homosexual. Algo que le dolió mucho. Tanto que el bueno de Alberto tuvo que dar una entrevista en la que contestó al rumor de la siguiente manera: "Desmiento mi homosexualidad. Soy normal. Me gustan las mujeres". Todo se corrigió en el año 2000, cuando se dio a conocer el noviazgo serio que empezó con la deportista sudafricana Charlene Wittslock. No obstante, tardaron diez años en casarse. Lo hicieron en 2011 en Mónaco. El periodista Jaime Peñafiel recuerda en varios de sus artículos que Charlene es una de las esposas reales que más ha llorado en su enlace real. Hasta este momento, se desconoce el motivo y el tono del lloro (aunque de alegría no es que llorase precisamente). De hecho, se conoce que la prometida, novia (después princesa consorte) quiso huir de Mónaco. La pareja tuvo mellizos en diciembre de 2014. La primogénita fue Gabriela de Mónaco y después vino Jaime de Mónaco. Algunos rumorean que el matrimonio se ha divorciado, pero no quieren formalizar la desunión para no perjudicar al principado. Si es así (que no lo se) alabo a Charlene porque mucho ha aguantado.