La gran boda griega del príncipe Felipe y Nina Flohr

Mi crónica de la gran boda griega del príncipe Felipe y Nina Flohr


Poco a poco, vamos volviendo a la normalidad, aunque aún seguimos con los rescoldos sobrantes del Covid-19, los eventos y las grandes fiestas vuelven a celebrarse. Y cómo no podía ser menos, la realeza también comienza a tomar protagonismo. Debido a la pandemia, y al posterior confinamiento, las casas reales han tenido que restringir todo tipo de eventos, recepciones y celebraciones, aunque algún caso en particular (sin citar nombres, por supuesto) ha infringido esto último. Pero todo eso pasó (relativamente) y el pasado fin de semana, el glamour real volvió para quedarse y lo hizo celebrando la primera boda real después de la Covid-19. Felipe de Grecia y Nina Flohr, pertenecientes a la Casa Real griega se casaron en Atenas, rodeados de sus familiares y con una boda de lo más elegante. 

El hijo menor de los ex reyes de Grecia, Constantino II y Ana María, pudo al fin casarse con Nina Flohr. Aunque es cierto que la pareja ya estaba casada (se casó por lo civil en el año 2009), el pasado 23 de octubre pudo al fin cumplir su ansiado deseo. La pareja ha elegido casarse en Atenas (Grecia), cuna de su familia y nada más y nada menos que en la Catedral de la Anunciación de Atenas, lugar donde hace exactamente 59 años, se casaron nuestros eméritos Juan Carlos y Sofía. 

Invitados reales: desde la reina Sofía a Beatriz de York

Como es habitual, miembros de las diferentes casas reales acudieron a la ceremonia de su "colega". Pero, como de costumbre, debemos recordar que los royals, más que colegas y amigos, son familia: hablando mal y pronto, aquí se han liado todos con todos. Si hablamos de familia directa, debemos mencionar primero a la familia real griega. Esta última fue expulsada del país en 1967, cuando el pueblo griego decidió instaurar la república. Desde entonces los reyes Constantino II y Ana María vivían en Londres exiliados. Precisamente estos últimos fueron dos de los protagonistas del enlace, ya que son los padres del novio. Constantino y Ana María (hermana de la reina Margarita de Dinamarca) contrajeron matrimonio en 1964 y tuvieron 5 hijos: la princesa Alexia, el príncipe Pablo, el príncipe Nicolás, la princesa Teodora y el príncipe Felipe (el novio). Todos ellos acudieron al enlace que, como ya he mencionado, se celebró en la Catedral de la Anunciación de Atenas, por supuesto, en griego. Por parte de madre, también acudió la princesa Benedicta de Dinamarca y también se esperaba a la hermana mayor, la reina Margarita de Dinamarca, que finalmente, no se dejó ver por tierras griegas.
 
Por parte de padre, es decir, la gran familia griega (recuérdese la película) además de un deteriorado Constantino II, aparecieron sus dos hermanas: la reina emérita Doña Sofía, con su hija, Elena de Borbón; y la princesa Irene, inseparable siempre junto a su hermana mayor. La Casa Real monegasca también asistió al evento. En su nombre fueron Andrea Casiraghi (hijo de Carolina de Mónaco) y su pareja, Tatiana Santo Domingo. Por último, con respecto a los invitados, no podemos obviar la casa de los Windsor, que en su representación fueron las dos hijas del príncipe Andrés: Beatriz y Eugenia de York.

¿Por qué es importante esta boda?

Debido a la pandemia, en la ceremonia solo se permitían cien asistentes, por lo que el resto de los invitados debieron seguir la ceremonia por vía telemática. Además de todos los invitados, el primero en llegar fue el príncipe Felipe (Philippos en griego) con su madre, Ana María. Tras ellos, con gran expectación y en coche, la novia llegaba del brazo de su padre con un "vestidazo" de novia impresionante. Se trata de una boda de lo más especial. ¿Por qué? porque es la primera boda que la familia real griega (la actual) celebra en Grecia. El príncipe heredero Pablo y la princesa heredera Marie-Chantal Miller se casaron en Reino Unido y su hermano, el príncipe Nikolas, también lo hizo en tierras inglesas.  La última boda celebrada en la misma catedral y en Atenas, fue en 1964: la boda de Constantino y Ana María, los padres del novio, que solamente duraron tres años en el trono de Grecia, hasta que el pueblo les expulsó. No obstante, dos años antes, en 1962, Juan Carlos y Sofía celebraron su boda en esa misma catedral, de la que por cierto, tengo que escribir un artículo, ya contaré por qué. 

En definitiva, la boda en sí tampoco tuvo nada que no tuviesen otras bodas. Los novios, personalmente, me resultan bastante indiferentes, pero toda la "parafernalia" que se crea con esto de las bodas reales hace que me quede como un bobo viendo en directo el minuto a minuto de la ceremonia, la primera celebrada después de mucho tiempo en la Atenas que en su día expulsó a los reyes.