Un domingo muy especial, muy de música. No solo porque estamos ante unos días de puente, sino porque pude ir al primer concierto en Euskadi, con el aforo al 100%. A título personal, debo decir que mi último concierto fue en diciembre de 2019. Una elegante Ana Belén clausuró mi temporada y año musical con el bolero No sé por qué te quiero ante el Kursaal donostiarra, que por cierto, estaba completo. Bueno pues ayer, volví a ese mismo escenario. Ese Kursaal tan resplandeciente y con esa gran acústica. Ya estuve durante el Festival de San Sebastián, pero viendo cine. Anoche, pude disfrutar del citado recinto, pero esta vez, con música en directo y nada más y nada menos que escuchando a dos grandes: Eva y Juan de Amaral.
No pretendo hacer una crónica, ni tampoco una crítica del concierto, simplemente, quiero hacer un pequeño escrito sobre lo que viví ayer, porque para mí fue mágico. Uno de los primeros conceptos que te hacen ver el tipo de concierto que vas a ver, es el tipo de público que asiste al concierto. Ayer, en los minutos previos al inicio del recital, se podía ver en las butacas del Kursaal a todo tipo de gente, de todas las generaciones posibles. Desde gente mayor a niños de 7, 8 o 12 años. Es curioso, porque Eva Amaral también se fijo en este detalle y entre canción y canción hizo el siguiente comentario: "Gracias a todos los que os mantenéis firmes a nuestras fechas, a todos los que nos seguís desde que empezamos y a los que os vais uniendo a esta gran familia".
Por otro lado, debo destacar una de las cosas que más me sorprendió del concierto: la gran presencia de Eva Amaral, que a partir de hoy, será una de mis grandes mujeres en mi conocido top. Sus cambios de vestuario (que fueron tres), su voz, su finísimo sentido del humor y su irónica timidez me hicieron empatizar con una de las grandes voces del panorama patrio, que ahora sí, será también la que me acompañe en la banda sonora de mi vida. Y cómo no, mencionar al tímido y discreto Juan Aguirre, el otro miembro de Amaral (porque sí, son dos). El donostiarra, dato que hasta ayer desconocía, salió varios minutos para agradecer a su público y a sus paisanos allí presentes, con un discurso emotivo, sincero y muy biográfico, que conmovió a todos y cada uno de los allí presentes (yo incluido). Sin duda. añadimos un momento emotivo más de los muchos vividos la noche anterior.
A grandes rasgos, el recital fue increíble. El gran y variado repertorio de Amaral, conocido por todo el mundo allí presente, colmó de fiesta la noche del domingo. Desde El universo sobre mí, Hacía lo salvaje, Moriría por vos, Sin ti no soy nada o Kamikaze fueron algunos de los éxitos que sonaron anoche en el auditorio donostiarra. En resumen, Amaral se volcó en este primer concierto al aforo completo en Euskadi y desde hoy y aquí, soy fan (ahora acérrimo) de Eva y Juan: Amaral.